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Transformado en Serpiente

Transformado en Serpiente

Por Tova Shvartzman

Hemos sido moldeados por mitos ancestrales.
Voces antiguas que anidan en textos sacralizados .
Mitos que hoy revelan su débil supervivencia, renaciendo en campos diferentes a los instituidos.
Es en el arte donde nuevos invisibles, se hacen visibles. El rescate de las producciones que los siglos acumularon sobre los textos incita a nuevas miradas.
La post-modernidad ha construido otros mitos. Entre ellos, la certeza de un goce total,y la eternidad del cuerpo que no envejece, donde el nuevo Dios tiene un nuevo nombre: la ciencia.
Dos saberes, los mitos y la ciencia, son portadores de distintas respuestas ante el misterio de lo real del origen, lo real del sexo, lo real de la muerte.
El relato sobre Eva, la primera mujer, y la primera madre, en Génesis, conjuga las tres preguntas.
Escrito en hebreo, escueto, de frases cortas, provoca ese efecto del lenguaje que es el sentido, y llama a la interpretación.
Convocada por exégetas y creyentes, feministas y misóginos, psicoanalistas y filósofos, literatos y artistas, Eva hace creer a los que la leen que no sólo son palabras escritas. La Eva imaginada desde lo simbólico, toca lo real de la condición humana.
La verdad tiene estructura de ficción.
Una ficción que en el despliegue del relato, generó innumerables textos sobre el Texto.
En él, Eva se erige como protagonista e instrumento.
En el escenario del Gan Eden asistimos al corte con el instinto, siempre repetido, siempre igual. Ese corte, en el insondable tiempo del Génesis, es efecto de la palabra y generador del deseo.
El cuarteto de actores , Dios, la Serpiente, Adán y Eva, se mueven en pasos de comedia que presagian la tragedia.
Como en toda comedia, el malentendido reina.
Y es por los malentendidos que el deseo se desliza…
En Eva se nutre de la ambigüedad de ese Dios que dice: No comeréis del árbol del Conocimiento del Bien y del Mal…porque sino, morireís.. Y ..no dice nada del Otro árbol, el de la Vida, aquél , que al comer de su fruto, daría la eternidad sin Muerte.
Una prueba más que la prohibición genera el recorte del objeto del deseo…
La traducción del hebreo traiciona el sentido múltiple de “Conocimiento”: (daat) . Conocer es también y sobre todo el acto sexual en la pareja. No cualquier acto. Es aquel que supone la unión en los términos de la Ley. La que aúna hombre y mujer “en una sola carne” y que garantiza la continuidad de un vínculo.
Otros son los términos que en hebreo se usan para la cópula sexual y sólo con sentido carnal.
Conocer (Y Adán conoció a Eva…) es también la vía para concebir hijos.

Eva es la portadora , de la aparente causa de la Expulsión y de la Muerte,. Y a la vez es la portadora real de los hijos, de la Vida, de la Historia que comienza al cerrarse las puertas del Gan Eden.

El mito traza lo que los hombres han dicho de la mujer a lo largo de los siglos: el peligro, la amenaza, y lo sublime a la vez.
Nadie es inocente en el Texto…
Ni Dios , que por serlo, sabe del comportamiento de su Creación, ni la Serpiente , que incita a tomar literalmente las palabras divinas , ni Eva, que escucha a la Serpiente, ni Adán, que puede decir: “..Ella (Eva) me incitó…”
Nadie es inocente en su deseo…Como dice el Talmud: “Uno tiene que hacerse responsable AUN de sus actos involuntarios”
Responsabilidad subjetiva que implica elección.
Algunos midrashim, que analizan e interpretan el texto del Génesis, sorprenden por su audacia y captación de los vaivenes del deseo humano.
El midrash por el cual Eva copula con la Serpiente recoge versiones de otros mitos , tomando algunas palabras del texto original, para interrogar la sexualidad de la mujer.

Las culturas, no sólo la judía, han visto en la Serpiente el peligro nocturno por excelencia. No es el peligro de morir, sino, el peligro de yacer con ella y la experiencia de un goce misterioso.

Un Goce desconocido, atribuido a las mujeres, que parafraseando al Talmud, los hombres temen: “La mujer goza diez medidas más que el hombre… ”
Eco de Tiresias, el que cada siete años muta en mujer u hombre, ciego por haber visto a dos serpientes copular, sabedor de cómo gozan los dos sexos…
Es Eva entonces,( .. una vez más ) la que provocó también la hermosa pregunta freudiana: “Was will das Waib”?(¿ Qué quiere una mujer?”)
La obra de Mirta Kupferminc (S- NAKED) penetra en el terreno del “continente desconocido” de Eva.  Como la flecha del arquero zen, esta obra da en el blanco, no por la buena vista del arquero, sino por la mirada desde la cual parte.
Hacer visible lo invisible…
Sin traicionar la escritura en la cual se apoya , en S-NAKED ,todo parece obedecer a la literalidad del texto.

Nuestra vista se posa sobre las profusiones coloridas del Gan Eden y sus actores.
Y sin embargo…algo más..
El espejo que aparece en otro plano, en el piso, nos da la clave…No es el mero reflejo de lo que se ve en el plano vertical. Es otra mirada..
Efecto de la anamorfosis , aparece la Causa.
El Nombre , el Tetragrama, impronunciable pero escrito, forma sus letras a partir de la Serpiente. (¿o al revés?) y convoca a re-leer el mito .
S-NAKED desnuda el texto del Génesis …y algún velo de nuestros ojos cae.

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